Sarampión en España: qué está pasando y por qué vuelve a preocupar
Muchos pensaban que el sarampión era una enfermedad que ya había desaparecido. Durante años, su presencia en España fue residual gracias a las amplias campañas de vacunación. Pero entonces, ¿por qué es noticia en todos los medios? ¿Ha vuelto el sarampión?
Lejos de generar alarma, el objetivo es entender qué está ocurriendo, por qué se están detectando brotes y qué papel juega la vacunación en este nuevo escenario.
El sarampión no ha desaparecido
El sarampión es una enfermedad vírica altamente contagiosa que se transmite por vía aérea. Basta el contacto con secreciones respiratorias o permanecer en un espacio cerrado donde haya estado una persona infectada para que el virus se propague.
Aunque normalmente se asocia a la infancia, puede afectar a personas de cualquier edad. Además, en adultos, el curso de la enfermedad puede ser más grave y con mayor riesgo de complicaciones.
Situación actual del sarampión en España
A fecha 28 de enero de 2026 las autoridades sanitarias han confirmado varios casos de sarampión en distintas comunidades autónomas, algunos de ellos relacionados con viajes internacionales.
Los brotes detectados en España no son masivos, pero sí importantes desde el punto de vista de la vigilancia epidemiológica. En varios casos, los pacientes no estaban vacunados o tenían pautas incompletas, algo que se repite también en otros países europeos.
Desde el Ministerio de Sanidad y los servicios de salud autonómicos se ha reforzado la notificación de casos sospechosos y el seguimiento de contactos para evitar la propagación.
¿Por qué están reapareciendo casos de sarampión?
El virus del sarampión nunca ha dejado de circular a nivel mundial. Lo que ha cambiado en los últimos años es el contexto:
- Descenso de las coberturas vacunales en determinados grupos de población.
- Retrasos en calendarios infantiles tras la pandemia.
- Aumento de los viajes internacionales a zonas donde el virus sigue siendo endémico.
- Aparición de bolsas de población no inmunizada.
Síntomas y evolución del sarampión
El sarampión suele comenzar con síntomas generales que pueden confundirse con otras infecciones víricas:
- Fiebre alta.
- Tos seca persistente.
- Congestión nasal.
- Conjuntivitis y malestar general.
A los pocos días aparece el característico exantema del sarampión, que suele empezar en la cara y después extenderse al resto del cuerpo.
Aunque generalmente la evolución es favorable, el sarampión puede dar lugar a complicaciones, especialmente en lactantes, adultos y personas inmunodeprimidas. Entre ellas se incluyen neumonía, otitis, encefalitis o, en casos poco frecuentes, secuelas neurológicas graves.
La vacuna del sarampión
La vacuna frente al sarampión, incluida en la triple vírica, es segura y muy eficaz. Dos dosis confieren una protección superior al 95 %; esto explica por qué durante años la enfermedad estuvo prácticamente controlada en España.
Las autoridades sanitarias insisten en la importancia de:
- Revisar el estado vacunal, especialmente en adultos jóvenes.
- Completar las vacunaciones infantiles según el calendario oficial.
- Vacunar a personas susceptibles antes de viajar a zonas con circulación activa del virus.
La vacunación no solo protege a quien la recibe, sino que evita la reaparición de brotes comunitarios.

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Qué medidas se están tomando en España
Con la reciente aparición de casos de sarampión en España, los servicios de salud han activado protocolos de actuación que incluyen:
- Aislamiento de los casos confirmados.
- Identificación y seguimiento de contactos estrechos.
- Revisión del estado vacunal de las personas expuestas.
- Refuerzo de la información dirigida a profesionales sanitarios.
Con estas medidas se busca cortar la cadena de transmisión y evitar que casos aislados deriven en brotes de mayor magnitud.
Por qué el sarampión sigue siendo una prioridad en salud pública
El sarampión es un buen ejemplo de cómo una enfermedad prevenible puede reaparecer cuando se relajan las medidas de prevención. No se trata de una amenaza nueva, sino de un recordatorio claro de la importancia de la vacunación y de la vigilancia epidemiológica continuada.