Calculadora del IMC: cómo se calcula e interpreta el índice de masa corporal
Pesar y tallar es uno de los primeros gestos de cualquier valoración, ya sea en la consulta de atención primaria, en un ingreso hospitalario o en la primera visita con el dietista-nutricionista. Con esos dos datos se obtiene el índice de masa corporal, una cifra que se calcula en segundos y que, precisamente por su sencillez, se ha convertido en el lenguaje común para hablar del peso en salud.
Para calcularlo basta con dividir el peso en kilos entre la talla en metros elevada al cuadrado. En personas adultas se interpreta con los mismos puntos de corte para hombres y mujeres: por debajo de 18,5 kg/m² se habla de bajo peso; de 18,5 a 24,9, de normopeso; de 25 a 29,9, de sobrepeso, y a partir de 30, de obesidad.
Ahora bien, un número no es un diagnóstico. El IMC no distingue la grasa del músculo ni indica dónde se acumula, y sus puntos de corte cambian por completo en la infancia y requieren matices a partir de los 65 años. Por eso, junto a la calculadora, encontrarás cómo interpretar el resultado, en qué situaciones se queda corto y qué medidas lo completan en la práctica clínica.
Herramienta INESALUD
Calculadora de IMC
Introduce los datos medidos, no estimados. La cintura es opcional, pero mejora mucho la interpretación.
Clasificación de adultos según la OMS (2000) y el Consenso SEEDO (2007). Cintura: OMS (2011) para población europea; índice cintura-talla: NICE NG246. Esta herramienta orienta, pero no sustituye la valoración individual de un profesional sanitario. No se almacena ningún dato.
Qué es el índice de masa corporal (IMC)
El índice de masa corporal (IMC) es un indicador antropométrico que relaciona el peso con la talla (kg/m²) y se utiliza para clasificar el estado ponderal de las personas adultas y cribar el riesgo de salud asociado al exceso o al déficit de peso.
La idea no es nueva. El astrónomo y estadístico belga Adolphe Quetelet propuso en 1832 relacionar el peso con el cuadrado de la talla, y en 1972 Ancel Keys y su equipo compararon varios índices de peso relativo y concluyeron que este era el que mejor se ajustaba a la adiposidad, de modo que lo bautizaron como body mass index. Su éxito en salud pública se explica por lo mismo que lo hace útil en consulta: solo necesita una báscula y un tallímetro.
Lo que ha cambiado en los últimos años es el lugar que ocupa en el diagnóstico. La Comisión de The Lancet Diabetes & Endocrinology sobre obesidad clínica (2025) y la guía española GIRO, respaldada por catorce sociedades científicas, coinciden en que el IMC es una herramienta de cribado: identifica a quién hay que valorar con más detalle, pero no basta por sí solo para diagnosticar obesidad ni para decidir el tratamiento.
Fórmula para calcular el IMC
La fórmula es:
IMC = peso (kg) / talla (m)²
Si trabajas con la talla en centímetros, multiplica el resultado por 10 000: IMC = peso (kg) / talla (cm)² × 10 000.
Un ejemplo: una persona de 72 kg y 1,68 m tiene una talla al cuadrado de 2,82 m², así que su IMC es 72 / 2,82 = 25,5 kg/m². Se situaría en sobrepeso según la OMS y en sobrepeso grado I según la SEEDO, justo por encima del límite del normopeso, una franja en la que el perímetro de cintura y la historia clínica pesan más que el propio índice.
La fiabilidad del resultado depende de la medición. Conviene pesar con ropa ligera y sin calzado, en una báscula calibrada y, en los seguimientos, a una hora similar; la talla se mide de pie, con los talones juntos y la cabeza en el plano de Frankfort. En pacientes encamados o con cifosis importante, la talla puede estimarse a partir de la altura talón-rodilla o de la longitud del cúbito, métodos que recogen herramientas de cribado como el MUST. El IMC se expresa con un decimal.
Tabla de interpretación del IMC en adultos
En personas adultas, la clasificación de referencia internacional es la de la OMS. En España se usa además la de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), que subdivide el sobrepeso y añade un grado más de obesidad.
| IMC (kg/m²) | Clasificación OMS | Clasificación SEEDO |
|---|---|---|
| < 18,5 | Bajo peso | Peso insuficiente |
| 18,5 – 24,9 | Peso normal | Normopeso |
| 25 – 26,9 | Sobrepeso (preobesidad) | Sobrepeso grado I |
| 27 – 29,9 | Sobrepeso (preobesidad) | Sobrepeso grado II (preobesidad) |
| 30 – 34,9 | Obesidad clase I | Obesidad tipo I |
| 35 – 39,9 | Obesidad clase II | Obesidad tipo II |
| 40 – 49,9 | Obesidad clase III | Obesidad tipo III (mórbida) |
| ≥ 50 | Obesidad clase III | Obesidad tipo IV (extrema) |
Fuentes: OMS (2000) y Consenso SEEDO 2007. Puntos de corte válidos para adultos de origen europeo; en población asiática y otros grupos étnicos se recomiendan umbrales más bajos.
El corte de 27 que introduce la SEEDO no es un detalle académico: la guía GIRO contempla el tratamiento farmacológico a partir de un IMC de 27 kg/m² cuando hay al menos una comorbilidad relacionada con la obesidad.
Bajo peso, normopeso, sobrepeso y obesidad
Un IMC inferior a 18,5 obliga a descartar desnutrición, enfermedad orgánica o un trastorno de la conducta alimentaria, sobre todo si se acompaña de pérdida de peso no intencionada. Los criterios GLIM de desnutrición, de hecho, consideran IMC bajo un valor inferior a 20 kg/m² en menores de 70 años, por encima del umbral clásico de la OMS.
El normopeso no garantiza ausencia de riesgo. Una persona con IMC de 23 puede tener un porcentaje de grasa elevado y poca masa muscular, o acumular grasa abdominal, y en ambos casos el riesgo cardiometabólico aumenta aunque la báscula no lo refleje.
El sobrepeso es la franja más heterogénea. Aquí conviven deportistas con mucha masa muscular y personas con adiposidad central y alteraciones metabólicas incipientes, y el perímetro de cintura suele ser lo que inclina la balanza en la interpretación.
La obesidad es una enfermedad crónica, no solo una cifra. La Comisión Lancet distingue entre obesidad preclínica, con exceso de adiposidad pero sin disfunción de órganos ni limitación de las actividades diarias, y obesidad clínica, cuando ese exceso ya produce daño orgánico o limitación funcional. La guía GIRO propone, además, estadificar la gravedad con el sistema de Edmonton (EOSS), que valora el impacto clínico, funcional y psicológico más allá del IMC.
En población de origen asiático, el riesgo metabólico aparece con IMC más bajos. La consulta de expertos de la OMS de 2004 lo documentó, y la guía NICE sobre manejo del sobrepeso y la obesidad recomienda considerar sobrepeso un IMC de 23 a 27,4 y obesidad a partir de 27,5 en personas de origen surasiático, chino, de otros países asiáticos, de Oriente Medio, africano negro y afrocaribeño.
Diferencias según sexo y edad
En adultos, los puntos de corte del IMC son los mismos para hombres y para mujeres. Las calculadoras de «IMC para mujer» que ofrecen rangos distintos no se apoyan en la clasificación de la OMS.
Lo que sí cambia con el sexo es lo que hay detrás del número: con el mismo IMC, las mujeres tienen de media más porcentaje de grasa que los hombres, y en ambos sexos la proporción de grasa aumenta con la edad aunque el IMC no se mueva. La edad, en cambio, sí modifica la forma de interpretar el índice:
| Grupo de edad | Cómo se interpreta el IMC | ¿Cambia según el sexo? |
|---|---|---|
| 0 a 5 años | Puntuación z del IMC para la edad (OMS). Sobrepeso > +2 DE; obesidad > +3 DE | Sí: tablas separadas para niños y niñas |
| 5 a 19 años | Puntuación z o percentil del IMC para la edad. OMS: sobrepeso > +1 DE; obesidad > +2 DE. Tablas Orbegozo (GPC española 2009): sobrepeso ≥ p90; obesidad ≥ p97 | Sí: tablas separadas para niños y niñas |
| 18 a 64 años | Puntos de corte fijos de la OMS y la SEEDO (tabla anterior) | No: mismos puntos de corte |
| 65 a 69 años | Mismos puntos de corte, interpretados con cautela (comorbilidad, función, sarcopenia). IMC < 20: criterio GLIM de desnutrición | No |
| 70 años o más | Mismos puntos de corte para el exceso de peso. IMC < 22: criterio GLIM de desnutrición | No |
DE: desviaciones estándar respecto a la mediana de referencia. p: percentil. Fuentes: OMS (2006, 2007), GPC sobre obesidad infantojuvenil (2009), NICE NG246 y criterios GLIM (Cederholm et al., 2019).
Si el sexo influye en algún punto de la valoración del adulto es en la composición corporal y en el perímetro de cintura. Estos son los rangos de grasa corporal que Gallagher et al. (2000) propusieron como provisionalmente saludables, calculados para que correspondan a un IMC de 18,5 a 25:
| Edad | Mujeres | Hombres |
|---|---|---|
| 20 – 39 años | 21 – 32 % | 8 – 19 % |
| 40 – 59 años | 23 – 33 % | 11 – 21 % |
| 60 – 79 años | 24 – 35 % | 13 – 24 % |
Fuente: Gallagher et al. (2000). Rangos provisionales, obtenidos en población adulta blanca, afroamericana y asiática; no son puntos de corte diagnósticos.
Limitaciones del IMC como indicador de salud
El IMC mide masa, no adiposidad. La Comisión Lancet sobre la definición de obesidad clínica lo resume en dos recomendaciones: el IMC solo debe usarse como medida indirecta del riesgo a escala poblacional y para el cribado, y el exceso de grasa debe confirmarse con otra medida antes de hablar de obesidad. Hay tres situaciones en las que esta limitación se nota especialmente.
Masa muscular, deportistas y composición corporal
Una jugadora de rugby o un halterófilo pueden tener un IMC de 28 o 30 con un porcentaje de grasa bajo, y la clasificación los etiquetaría como sobrepeso u obesidad. Por eso NICE recomienda interpretar con cautela el IMC en adultos con mucha masa muscular.
El error contrario es más frecuente y más difícil de ver. La llamada obesidad sarcopénica, habitual en personas mayores y en pacientes con enfermedades crónicas, combina poca masa muscular con exceso de grasa, y el IMC puede quedar en rango normal. Lo mismo ocurre con la denominada obesidad de peso normal en adultos jóvenes sedentarios.
Hay además situaciones clínicas que falsean el cálculo: edemas, ascitis, amputaciones, el embarazo (en el que se usa el IMC previo a la gestación) o la pérdida de talla por aplastamientos vertebrales, que eleva el IMC sin que cambie el peso.
Otras medidas complementarias: perímetro de cintura y % de grasa
La Comisión Lancet propone confirmar el exceso de adiposidad con el IMC más al menos un criterio antropométrico, con dos criterios antropométricos aunque no se use el IMC, o con una medición directa de la grasa. Solo con IMC muy elevados, por encima de 40 kg/m², considera razonable asumir el exceso de adiposidad. La guía española GIRO va en la misma línea y recomienda combinar IMC y perímetro de cintura en el cribado y analizar la composición corporal en las visitas de rutina.
- Perímetro de cintura. Estima la grasa abdominal, la más ligada al riesgo cardiometabólico. En población europea, la OMS sitúa el riesgo aumentado a partir de 94 cm en hombres y 80 cm en mujeres, y el riesgo sustancialmente aumentado a partir de 102 cm y 88 cm.
- Índice cintura-talla. Divide la cintura entre la talla, en las mismas unidades. Según NICE, de 0,4 a 0,49 indica adiposidad central saludable; de 0,5 a 0,59, aumentada, y 0,6 o más, alta. Tiene la ventaja de usar el mismo umbral, cintura menor que la mitad de la talla, para ambos sexos y todos los orígenes, y NICE lo aplica a personas con IMC inferior a 35.
- Índice cintura-cadera. La Comisión Lancet lo recoge como criterio de exceso de adiposidad cuando supera 0,90 en hombres y 0,85 en mujeres.
- Porcentaje de grasa corporal. Puede medirse con bioimpedancia, plicometría o, como referencia, con densitometría (DXA). Es la medida que más se acerca a lo que el IMC intenta estimar, aunque depende mucho del método y de las condiciones de la medición.
Para medir la cintura, NICE recomienda localizar el borde inferior de las costillas y la parte superior de la cresta ilíaca, rodear la cintura en el punto medio entre ambos y leer la cinta al final de una espiración normal. Hay otros protocolos, como medir a la altura del ombligo; lo importante en el seguimiento es usar siempre el mismo.
INESALUD
Más allá del IMC
1. Perímetro de cintura
Estima la grasa abdominal, la más ligada al riesgo cardiometabólico.
Riesgo aumentado: ≥ 94 cm hombres · ≥ 80 cm mujeres
Sustancialmente aumentado: ≥ 102 cm hombres · ≥ 88 cm mujeres
2. Índice cintura-talla
Cintura / talla, en las mismas unidades. Mismo umbral para ambos sexos.
0,4–0,49: saludable
0,5–0,59: aumentada · ≥ 0,6: alta
3. Índice cintura-cadera
Refleja la distribución de la grasa entre abdomen y caderas.
Exceso de adiposidad: > 0,90 hombres · > 0,85 mujeres
4. % de grasa corporal
Bioimpedancia, plicometría o DXA (referencia). Depende del método.
Saludable (20–39 años): 21–32 % mujeres · 8–19 % hombres
Fuentes: OMS (2011), NICE NG246, Rubino et al. (2025), Gallagher et al. (2000). Umbrales de cintura para población europea.
IMC en poblaciones especiales
IMC en niños y adolescentes (percentiles)
En la infancia el IMC cambia de forma fisiológica con la edad: aumenta en el primer año, desciende después y vuelve a subir en el llamado rebote adiposo, en torno a los 5 a 7 años. Por eso un valor aislado no dice nada; hay que situarlo en una curva de referencia para la edad y el sexo y expresarlo como percentil o puntuación z.
La OMS define el sobrepeso en menores de 5 años como un IMC para la edad superior a +2 desviaciones estándar de la mediana de sus patrones de crecimiento, y la obesidad como superior a +3. Entre los 5 y los 19 años, los umbrales bajan a +1 y +2 desviaciones estándar, respectivamente.
En España conviven varias referencias. Las tablas de la Fundación Orbegozo son las más utilizadas y la Guía de Práctica Clínica del SNS de 2009 sobre obesidad infantojuvenil define con ellas el sobrepeso a partir del percentil 90 y la obesidad a partir del 97. Los patrones de la OMS, por su parte, son los que incorporan los registros de salud infantil de Andalucía, la Comunidad Valenciana y Navarra. La elección importa: un estudio publicado en Anales de Pediatría comprobó que las tablas Orbegozo infraestiman el exceso de peso respecto a las de la OMS en todas las edades. En la práctica, conviene usar siempre la misma referencia en el seguimiento de cada niño y dejar constancia de cuál es.
La calculadora de este artículo no clasifica a menores de 18 años precisamente por este motivo: el resultado solo tiene sentido sobre la curva de percentiles correspondiente.
IMC en personas mayores
A partir de los 65 años, NICE pide interpretar el IMC con cautela y tener en cuenta las comorbilidades, la capacidad funcional y el posible efecto protector de un IMC algo más alto en edades avanzadas. Con la edad se pierde masa muscular y talla, de modo que el mismo IMC esconde más grasa y menos músculo que en un adulto joven.
En este grupo preocupa tanto el exceso como el déficit. Los criterios GLIM consideran IMC bajo un valor inferior a 22 kg/m² a partir de los 70 años, y una pérdida de peso superior al 5 % en seis meses o al 10 % en un periodo más largo es, por sí sola, un criterio fenotípico de desnutrición. Para el cribado, herramientas como el MNA-SF permiten sustituir el IMC por el perímetro de la pantorrilla cuando no se puede pesar o tallar al paciente.
Cómo utilizar el IMC en la consulta de nutrición o enfermería
El IMC es el punto de partida de la valoración, no el final. En la práctica, resulta útil integrarlo en una secuencia que empiece por medir bien, siga por interpretar el valor según la edad, el origen étnico y la situación clínica, y termine por completar la información con antropometría, composición corporal e historia dietética.
Esa historia incluye la evolución del peso, porque una pérdida no intencionada pesa más en el pronóstico que el valor puntual, y la calidad de la dieta, con atención a patrones como el consumo de ultraprocesados o de grasas trans y sus efectos en la salud. También conviene preguntar por estrategias que el paciente ya esté probando por su cuenta: muchas personas llegan a consulta después de haber ensayado protocolos como el ayuno, y revisar qué dice la evidencia sobre el ayuno intermitente y la pérdida de peso ayuda a orientarlas sin descalificarlas. Lo mismo ocurre con los planes muy restrictivos, cuyos riesgos se analizan en este artículo sobre dietas restrictivas.
La forma de comunicar el resultado también forma parte de la intervención. Pedir permiso antes de pesar, explicar para qué sirve el dato y hablar de «persona con obesidad» en lugar de etiquetar reduce el estigma y mejora la adherencia.
Cuándo derivar a un especialista
Los circuitos de derivación dependen de cada servicio de salud, pero hay situaciones en las que el IMC, junto con el resto de la valoración, aconseja una evaluación médica o especializada:
- Bajo peso o sospecha de desnutrición: IMC inferior a 18,5, o inferior a 20 (22 a partir de los 70 años) con pérdida de peso no intencionada, sobre todo si se cumplen criterios GLIM.
- Sospecha de trastorno de la conducta alimentaria: a cualquier IMC; el peso normal no lo descarta.
- Obesidad con comorbilidades o signos de obesidad clínica: diabetes tipo 2, hipertensión, apnea del sueño, esteatosis hepática, artrosis limitante o deterioro funcional, que requieren abordaje médico y, en su caso, valoración por una unidad multidisciplinar de obesidad.
- Infancia y adolescencia: IMC por encima del umbral de obesidad, o cruce ascendente o descendente de percentiles en el seguimiento.
- Cambios de peso rápidos sin causa aparente, en cualquier dirección.
- Situaciones especiales: embarazo, enfermedad renal crónica, cáncer o patología digestiva que condicione la alimentación.
Esta información tiene carácter formativo y no sustituye la valoración individual de un profesional sanitario.
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Preguntas frecuentes
¿El IMC es diferente para hombres y para mujeres?
No en adultos. La OMS y la SEEDO usan los mismos puntos de corte para ambos sexos. Lo que difiere es la composición corporal: con el mismo IMC, las mujeres tienen más porcentaje de grasa que los hombres. En niños y adolescentes sí se usan curvas de percentiles distintas para cada sexo.
¿Cuál es el IMC ideal según la edad?
En adultos, el rango de normopeso es de 18,5 a 24,9 kg/m² a cualquier edad. En personas mayores, NICE recomienda interpretar el IMC con cautela porque un valor algo más alto puede ser protector, y un IMC inferior a 22 a partir de los 70 años es criterio de desnutrición según GLIM. En menores de 18 años no hay un IMC ideal fijo: se valora el percentil según la edad y el sexo.
¿Es fiable el IMC para saber si tengo obesidad?
Es fiable como cribado, pero no como diagnóstico. No distingue grasa de músculo ni indica dónde se acumula la grasa. Las recomendaciones actuales piden confirmar el exceso de adiposidad con el perímetro de cintura, el índice cintura-talla o una medición de la composición corporal, salvo con IMC superiores a 40.
¿Qué IMC se considera obesidad mórbida?
La SEEDO denomina obesidad tipo III o mórbida a un IMC de 40 a 49,9 kg/m² y obesidad tipo IV o extrema a un IMC de 50 o más. La OMS agrupa todos los valores a partir de 40 como obesidad clase III. Cada vez se prefiere hablar de obesidad grave y valorar su repercusión clínica, no solo la cifra.
¿Sirve el IMC durante el embarazo?
El IMC durante la gestación no se interpreta con los puntos de corte habituales, porque el peso aumenta de forma fisiológica. Se utiliza el IMC previo al embarazo para clasificar a la gestante y para individualizar la ganancia de peso recomendada, y el seguimiento corresponde a su matrona o equipo obstétrico.
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