¿Aféresis para rejuvenecer? La alerta de los hematólogos
El nombre de Bryan Johnson se ha convertido en uno de los grandes símbolos del biohacking extremo. El empresario estadounidense, conocido por invertir millones en intentar revertir su edad biológica, llegó a recibir plasma de su propio hijo dentro de su rutina de longevidad. Su caso no es aislado: celebridades, influencers y clínicas privadas de medicina regenerativa han contribuido a extender la idea de que “renovar” el plasma puede tener efectos antienvejecimiento.
Sin embargo, los hematólogos han lanzado una advertencia clara: no existe evidencia científica suficiente que justifique el uso de estas técnicas con fines estéticos, antienvejecimiento o de supuesto bienestar en personas sanas. Tampoco está claro que sean seguras cuando se aplican fuera de una indicación médica validada.
La aféresis, el recambio plasmático y algunas técnicas de depuración mediante columnas son procedimientos médicos complejos, útiles en determinadas enfermedades graves, pero su salto al mercado de la longevidad plantea dudas clínicas, éticas y regulatorias.
Respuesta rápida: la aféresis antienvejecimiento no está avalada en personas sanas. Aunque el recambio plasmático y otras técnicas de aféresis tienen indicaciones terapéuticas en enfermedades concretas, su uso como procedimiento de rejuvenecimiento carece de evidencia suficiente y puede implicar riesgos como alteraciones del calcio y el magnesio, hematomas, complicaciones venosas o reacciones relacionadas con el procedimiento.
Qué es la aféresis y por qué se usa en medicina
La aféresis es un procedimiento extracorpóreo que permite separar componentes de la sangre. De forma simplificada, la sangre del paciente pasa por un circuito externo, se procesa para retirar o modificar una parte concreta y después se devuelve al organismo.
No se trata de una técnica única, sino de un conjunto de procedimientos. Según el objetivo clínico, puede emplearse para separar plasma, células sanguíneas, anticuerpos, lípidos u otras sustancias presentes en la circulación. En la práctica hospitalaria, la aféresis se utiliza cuando retirar determinados componentes de la sangre puede ayudar a controlar una enfermedad o una situación clínica grave.
Entre sus indicaciones se encuentran algunas enfermedades autoinmunes, neurológicas y hematológicas. Por ejemplo, puede utilizarse en cuadros como la miastenia gravis, el síndrome de Guillain-Barré, la púrpura trombocitopénica trombótica o determinadas situaciones relacionadas con el rechazo en trasplantes de órganos.
La clave está en la indicación. En estos casos, la aféresis no se realiza para mejorar el bienestar general ni para rejuvenecer, sino para retirar anticuerpos u otros mediadores que están causando daño al organismo.
Plasmaféresis, recambio plasmático y aféresis: no son lo mismo
Uno de los problemas de la conversación pública sobre longevidad es que se están utilizando términos médicos de forma poco precisa. En muchas noticias y mensajes comerciales se habla de “plasmaféresis” para referirse a técnicas que, en realidad, pueden ser diferentes.
Según especialistas del Grupo Español de Aféresis, el término más adecuado para muchos de estos procedimientos no es plasmaféresis, sino recambio plasmático. La diferencia importa porque no todos los procedimientos consisten en lo mismo ni tienen las mismas implicaciones clínicas.
La plasmaféresis se asocia habitualmente a la separación o extracción de plasma. En cambio, el recambio plasmático terapéutico consiste en separar el plasma de la sangre del paciente y sustituirlo por otros fluidos, como albúmina o plasma sano. El objetivo es eliminar sustancias perjudiciales presentes en la circulación sanguínea, como determinados anticuerpos.
Por eso, hablar de estas técnicas como si fueran un simple “lavado” de sangre o una intervención estética resulta impreciso. Son procedimientos médicos que requieren indicación, supervisión especializada y valoración del balance entre beneficio esperado y riesgo.
Concepto clave
En el contexto de la longevidad, el término “plasmaféresis” suele utilizarse de forma imprecisa. En muchos casos, lo correcto sería hablar de recambio plasmático o de aféresis mediante columnas, según la técnica empleada.
El debate ha ganado todavía más visibilidad con el documental de Netflix No te mueras: El hombre que quiere vivir para siempre, centrado en Bryan Johnson y su intento de desafiar el envejecimiento mediante una rutina extrema de mediciones, intervenciones y protocolos de longevidad. La pieza ha contribuido a popularizar una pregunta que ya circulaba en clínicas, redes sociales y foros de biohacking: ¿hasta dónde puede llegar la medicina para retrasar el envejecimiento?
Ese interés social, sin embargo, también tiene un riesgo: que técnicas médicas complejas se interpreten como atajos de rejuvenecimiento. En el caso del plasma, la confusión es especialmente delicada porque se mezclan conceptos como transfusión de plasma, plasmaféresis, recambio plasmático y aféresis mediante columnas, aunque no sean procedimientos equivalentes ni compartan la misma evidencia clínica.
Del biohacking a la consulta: por qué preocupa este mensaje
El auge de estas técnicas no puede entenderse sin el contexto cultural del biohacking. Bryan Johnson se ha convertido en un caso paradigmático y el documental de Netflix No te mueras: El hombre que quiere vivir para siempre ha amplificado aún más su figura. Su rutina combina monitorización constante, dieta estricta, múltiples suplementos, intervenciones experimentales y una narrativa pública centrada en frenar o revertir el envejecimiento.
Su decisión de recibir plasma de su hijo alimentó la idea de que el plasma joven podría tener algún tipo de efecto rejuvenecedor. El problema es que los casos mediáticos simplifican procedimientos complejos y pueden generar expectativas alejadas de la realidad clínica.
Lo que en redes sociales se presenta como una intervención sofisticada para vivir más o envejecer mejor, en medicina obliga a hacer preguntas muy concretas: ¿qué técnica se ha realizado exactamente?, ¿con qué indicación?, ¿en qué perfil de paciente?, ¿con qué evidencia?, ¿con qué riesgos?, ¿bajo qué supervisión?
Ahí es donde los hematólogos piden prudencia. No es lo mismo una transfusión de plasma, una plasmaféresis, un recambio plasmático terapéutico o una aféresis mediante columnas. Tampoco es lo mismo aplicarlo en un paciente con una enfermedad grave que ofrecerlo a una persona sana con una promesa antienvejecimiento.
Qué son las columnas de aféresis y por qué se vinculan a la longevidad
Algunos de los procedimientos difundidos por celebridades o clínicas privadas no corresponden exactamente a un recambio plasmático convencional. En ciertos casos se habla de aféresis mediante columnas, una técnica en la que el plasma se hace pasar por filtros o columnas capaces de retener determinadas sustancias antes de devolverlo al paciente.
Estas técnicas existen y se utilizan en hospitales en indicaciones concretas, por ejemplo en determinados pacientes con enfermedades autoinmunes o en situaciones relacionadas con el rechazo de trasplantes. Su uso clínico no es el problema. La controversia aparece cuando se extrapolan a personas sanas con promesas de depuración, rejuvenecimiento o mejora general del bienestar.
Los hematólogos insisten en que la evidencia disponible corresponde a pacientes que realmente necesitan estos procedimientos. No puede asumirse que los resultados observados en contextos patológicos sean aplicables a personas sanas que buscan ralentizar el envejecimiento.
| Técnica | Qué hace | Uso clínico | Problema en longevidad |
|---|---|---|---|
| Plasmaféresis | Extrae o separa plasma de la sangre | Puede asociarse a donación o procedimientos terapéuticos según contexto | Se usa a menudo de forma imprecisa en mensajes comerciales |
| Recambio plasmático | Retira plasma del paciente y lo sustituye por albúmina, plasma u otros fluidos | Enfermedades autoinmunes, neurológicas, hematológicas o rechazo de trasplantes | No hay evidencia suficiente para justificar su uso antienvejecimiento en personas sanas |
| Aféresis mediante columnas | Hace pasar el plasma por filtros que retienen determinadas sustancias | Indicaciones hospitalarias concretas en pacientes seleccionados | No se ha demostrado que elimine eficazmente microplásticos ni que rejuvenezca |
¿El recambio plasmático elimina microplásticos?
Uno de los reclamos que han empezado a circular en torno a estas técnicas es su supuesta capacidad para eliminar sustancias acumuladas en el organismo, incluidos microplásticos u otros contaminantes ambientales. El planteamiento resulta atractivo, pero la evidencia disponible no permite hacer afirmaciones sólidas en personas sanas.
Los especialistas recuerdan que no existe demostración científica suficiente de que estos sistemas eliminen de forma eficaz sustancias como los microplásticos, ni se conoce qué cantidad podría retirarse realmente. Además, aunque una técnica consiguiera reducir parcialmente alguna sustancia circulante, la exposición ambiental continuaría existiendo.
Ese punto es importante. Si la exposición persiste, tampoco está claro con qué frecuencia habría que repetir el procedimiento, qué beneficio clínico real tendría o qué riesgos acumulados podrían aparecer al realizar sesiones periódicas en personas sin enfermedad.
Mensaje clínico
No hay evidencia suficiente para recomendar recambio plasmático o aféresis mediante columnas con el objetivo de eliminar microplásticos en personas sanas. Convertir una hipótesis en un reclamo comercial puede generar una falsa sensación de eficacia y seguridad.
Qué dicen los hematólogos: no hay evidencia suficiente
El Grupo Español de Aféresis, de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia, ha advertido de que actualmente no existe evidencia científica suficiente para justificar el uso de estas técnicas con fines estéticos, antienvejecimiento o de supuesto bienestar en personas sanas.
El matiz es importante: la alerta de los hematólogos no va dirigida contra la investigación en longevidad, sino contra la comercialización prematura de técnicas médicas complejas. El recambio plasmático puede estudiarse en contextos controlados, con protocolos aprobados y seguimiento clínico, pero eso no lo convierte automáticamente en una intervención indicada para rejuvenecer.
En otras palabras, la pregunta no es si la sangre y el plasma tienen relación con procesos biológicos del envejecimiento. Esa línea existe y genera interés científico. La pregunta sanitaria relevante es si hoy hay pruebas suficientes para ofrecer estos procedimientos como terapia antienvejecimiento fuera de un contexto clínico o investigador. Y ahí la respuesta de los especialistas sigue siendo prudente: todavía no.
El mensaje de fondo es claro: son técnicas médicas útiles y eficaces cuando están correctamente indicadas, pero actualmente no existe evidencia científica suficiente para justificar su utilización con fines estéticos, antienvejecimiento o de supuesto bienestar en personas sanas.
Riesgos de aplicar estas técnicas en personas sanas
La aféresis y el recambio plasmático suelen realizarse en entornos clínicos con equipos especializados, monitorización y personal entrenado. Aun así, no son procedimientos inocuos. Como ocurre con cualquier técnica extracorpórea, pueden producir efectos adversos.
El procedimiento requiere anticoagulación para evitar que la sangre coagule durante el circuito extracorpóreo. El anticoagulante utilizado puede alterar los niveles de calcio y magnesio, lo que puede provocar calambres, sensación de frío, hormigueos o malestar durante la sesión.
Aunque muchas complicaciones suelen ser leves y manejables, también pueden aparecer hematomas, incidencias relacionadas con la vía venosa y otros eventos que requieren supervisión especializada. Cuando se necesita un acceso venoso de mayor calibre, pueden sumarse riesgos como infección, sangrado, trombosis o complicaciones derivadas del catéter.
En pacientes con enfermedades graves, estos riesgos se valoran frente a una necesidad clínica concreta. En personas sanas, el análisis cambia: si no existe beneficio demostrado, cualquier riesgo procedimental pesa mucho más.
Principales riesgos y efectos adversos posibles
- Calambres, hormigueos o sensación de frío por alteraciones del calcio y el magnesio.
- Hipotensión, mareo o reacción vasovagal durante el procedimiento.
- Hematomas o molestias relacionadas con la vía venosa.
- Infección, sangrado o trombosis si se requiere un acceso venoso central.
- Reacciones relacionadas con los productos utilizados para la reposición plasmática.
- Riesgos acumulados si se realizan sesiones repetidas sin indicación clínica.
El problema de la albúmina y los hemoderivados
La preocupación de los hematólogos no se limita al riesgo individual. También existe una dimensión ética y de salud pública. En muchos procedimientos de recambio plasmático se utiliza albúmina humana como solución de reposición. Este producto procede del plasma donado y forma parte de una cadena de obtención, procesamiento y disponibilidad limitada.
La albúmina se emplea en situaciones clínicas en las que puede ser necesaria, siempre según indicación médica. Destinarla a procedimientos sin beneficio demostrado en personas sanas abre un debate sobre priorización y uso responsable de recursos sanitarios.
En un sistema sanitario donde los hemoderivados dependen de la donación y de procesos de producción complejos, la pregunta no es solo si un procedimiento puede realizarse, sino si debe ofrecerse cuando no existe una indicación validada.
Medicina de longevidad: investigación legítima o marketing sanitario
La medicina de longevidad no debe confundirse con el marketing antienvejecimiento. Mientras la primera busca estudiar mecanismos del envejecimiento con metodología científica, el segundo tiende a convertir hipótesis preliminares en promesas clínicas.
La diferencia no es menor. Una cosa es investigar biomarcadores, inflamación crónica, senescencia celular, metabolismo o daño vascular en el envejecimiento. Otra muy distinta es ofrecer una intervención invasiva como si su eficacia ya estuviera demostrada.
Para el profesional sanitario, el reto consiste en distinguir tres planos que a menudo se mezclan en la comunicación comercial: una hipótesis biológica plausible, un estudio preliminar y una indicación clínica validada. Solo esta última permite recomendar una intervención con garantías suficientes para pacientes o personas sanas.
En este contexto, la actualización profesional se vuelve esencial. Las nuevas tendencias sanitarias no siempre llegan con una etiqueta clara. Algunas nacen en el laboratorio, otras en clínicas privadas, otras en redes sociales y otras en titulares de alto impacto. Interpretarlas con criterio exige conocimiento científico, prudencia clínica y capacidad para comunicar incertidumbre sin caer en alarmismo.
Aplicación clínica
Ante un paciente que pregunta por aféresis o recambio plasmático con fines antienvejecimiento, conviene aclarar cuatro puntos:
- Son técnicas médicas, no procedimientos estéticos simples.
- Tienen indicaciones hospitalarias concretas en pacientes seleccionados.
- No existe evidencia suficiente para recomendar su uso antienvejecimiento en personas sanas.
- La promesa de “depurar” el plasma o rejuvenecer debe interpretarse con cautela si no está respaldada por ensayos clínicos sólidos.
Formación sanitaria y criterio clínico ante nuevas tendencias
La aféresis antienvejecimiento es un ejemplo de cómo la innovación sanitaria puede generar entusiasmo, dudas y riesgos cuando llega antes al mercado que a las guías clínicas. Para los profesionales de la salud, mantenerse actualizados no consiste solo en conocer nuevas técnicas, sino en aprender a valorar su evidencia, sus límites y su aplicabilidad real.
En INESALUD entendemos la formación sanitaria como una herramienta para tomar mejores decisiones en contextos clínicos cada vez más complejos. La actualización continua permite interpretar avances científicos, comunicar riesgos con claridad y acompañar al paciente desde el rigor, no desde la promesa fácil.
Preguntas frecuentes sobre aféresis antienvejecimiento
Estas son algunas de las dudas más habituales sobre el uso de la aféresis, el recambio plasmático y las técnicas de depuración extracorpórea con fines antienvejecimiento.
Aviso sanitario: este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la valoración médica. La aféresis, el recambio plasmático y las técnicas de depuración extracorpórea son procedimientos sanitarios que deben indicarse, realizarse y supervisarse por profesionales cualificados en un contexto clínico adecuado.
Conclusión: innovación sí, pero con evidencia
La aféresis y el recambio plasmático son herramientas valiosas cuando se utilizan para las indicaciones médicas adecuadas. Han demostrado utilidad en enfermedades concretas y forman parte de la práctica clínica en contextos especializados. Precisamente por eso, banalizarlas como procedimientos antienvejecimiento puede generar una falsa sensación de seguridad.
El debate no consiste en rechazar la medicina de longevidad, sino en exigirle el mismo rigor que a cualquier otra área sanitaria. Antes de ofrecer una técnica médica compleja a personas sanas, deben existir pruebas claras de eficacia, seguridad, beneficio clínico y proporcionalidad en el uso de recursos.
Hasta que esa evidencia exista, la posición prudente es clara: la aféresis antienvejecimiento no puede considerarse una práctica avalada. Para los profesionales sanitarios, el reto está en acompañar la innovación sin perder el criterio clínico. Avanzar en salud no significa correr detrás de cada promesa, sino saber distinguir cuándo una idea está lista para llegar al paciente y cuándo todavía pertenece al terreno de la investigación.
Referencias bibliográficas
American Society for Apheresis. (2023). Guidelines on the Use of Therapeutic Apheresis in Clinical Practice: Ninth Special Issue. Journal of Clinical Apheresis.
Food and Drug Administration. (2024). Important information about young donor plasma infusions offered for profit.
Grupo Español de Aféresis. Información institucional y actividad científica del Grupo Español de Aféresis.
Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia. Grupo Español de Aféresis.
Netflix. (2025). No te mueras: El hombre que quiere vivir para siempre.
El Confidencial. (2026). El documental de Netflix sobre Bryan Johnson y la obsesión por la longevidad.