¿Se puede prevenir la demencia? Nuevas pautas de la OMS

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La demencia no siempre puede evitarse, pero su aparición tampoco depende únicamente de la edad o de la genética. La evidencia científica indica que determinados factores cardiovasculares, metabólicos, sensoriales y sociales pueden influir en el riesgo de desarrollar deterioro cognitivo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha actualizado sus directrices sobre prevención de la demencia y plantea una idea especialmente relevante: actuar sobre estos factores a lo largo de la vida podría ayudar a prevenir o retrasar una parte importante de los casos.

Respuesta rápida: la OMS señala que hasta un 45 % de los casos de demencia podría estar relacionado con factores potencialmente modificables. Controlar la hipertensión, la diabetes y el colesterol, mantener la actividad física y social, evitar el tabaco y tratar la pérdida auditiva son algunas de las principales medidas propuestas.

Qué significa realmente el dato del 45 %

Conviene interpretar el dato con precisión. No significa que cualquier persona pueda reducir individualmente su riesgo de demencia en un 45 %. Se trata de una estimación poblacional; indica que una parte de los casos podría estar relacionada con factores sobre los que es posible intervenir. Si estos factores se reducen en el conjunto de la población, algunos diagnósticos podrían evitarse o aparecer más tarde.

Esto tampoco implica que la demencia sea responsabilidad de quien la desarrolla. La edad, la predisposición genética y determinadas enfermedades neurodegenerativas siguen teniendo un peso importante y no pueden modificarse mediante hábitos de vida.

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Qué factores pueden influir en el riesgo de demencia

La OMS sitúa la prevención de la demencia dentro de un enfoque mucho más amplio de salud. La presión arterial, el metabolismo, la audición, la actividad física y las relaciones sociales también influyen en la forma en que envejece el cerebro.

Entre los factores potencialmente modificables se encuentran la inactividad física, el tabaco, el consumo perjudicial de alcohol, la hipertensión, la diabetes, el colesterol elevado, la pérdida auditiva, el aislamiento social y la exposición prolongada a la contaminación atmosférica.

No todos tienen el mismo peso ni actúan de forma aislada. Con frecuencia se acumulan y se potencian entre sí. Por ejemplo, la pérdida auditiva puede dificultar la comunicación y favorecer el aislamiento, mientras que la inactividad física puede empeorar el control de la presión arterial y de la glucosa.

Área de prevención Factores relacionados Qué puede hacerse
Salud cardiovascular y metabólica Hipertensión, diabetes y colesterol elevado. Realizar controles periódicos, seguir el tratamiento indicado y mantener hábitos compatibles con un buen control metabólico.
Hábitos de vida Inactividad física, tabaco y consumo perjudicial de alcohol. Mantener una actividad física adaptada, abandonar el tabaco y reducir el consumo de alcohol.
Salud auditiva Pérdida auditiva no detectada o sin tratar. Solicitar una valoración audiológica y utilizar ayudas auditivas cuando exista indicación.
Actividad cognitiva y social Aislamiento social y baja estimulación cognitiva. Mantener relaciones sociales y realizar actividades variadas que exijan atención, aprendizaje o planificación.
Entorno Exposición prolongada a la contaminación atmosférica. Reducir la exposición cuando sea posible y reforzar las medidas colectivas de salud pública y calidad ambiental.

Las medidas deben adaptarse a la edad, el estado funcional, los antecedentes y las necesidades clínicas de cada persona.

Las principales recomendaciones de la OMS

La actualización insiste en mantener la actividad física de forma regular. El ejercicio no solo mejora la movilidad o la fuerza muscular, sino que también favorece la salud cardiovascular, el metabolismo de la glucosa y la autonomía funcional.

La recomendación debe adaptarse a cada persona. En pacientes mayores o con enfermedades crónicas, también es importante valorar el equilibrio, el riesgo de caídas y la capacidad para mantener una rutina segura.

Otro punto central es el control de la hipertensión, la diabetes y el colesterol. La salud vascular y la salud cerebral están estrechamente conectadas. El daño mantenido en los pequeños vasos sanguíneos del cerebro puede contribuir al deterioro cognitivo, especialmente cuando estos factores se mantienen durante años sin un control adecuado.

La guía también incorpora la actividad cognitiva y social. Leer, aprender nuevas habilidades, participar en actividades culturales o mantener relaciones sociales puede favorecer la estimulación cerebral. Sin embargo, estas actividades no deben presentarse como una protección absoluta ni sustituyen una valoración profesional cuando aparecen síntomas.

Por qué la pérdida auditiva también importa

La pérdida de audición ocupa un lugar destacado en las nuevas recomendaciones. Cuando no se detecta o no se trata, puede dificultar la comunicación, reducir la participación social y aumentar el esfuerzo cognitivo necesario para comprender el entorno.

Por este motivo, la OMS contempla el uso de audífonos dentro de las estrategias de reducción del riesgo en personas con pérdida auditiva. No significa que utilizar un audífono evite por sí solo la demencia, pero sí puede mejorar la comunicación y reducir parte del aislamiento asociado.

La contaminación atmosférica, una de las novedades

La nueva guía incorpora de forma más clara la exposición a la contaminación atmosférica. La exposición prolongada a determinados contaminantes se ha relacionado con procesos inflamatorios y alteraciones vasculares que también pueden afectar al cerebro.

Aun así, no toda la responsabilidad recae en la persona. Aunque pueden tomarse algunas medidas individuales, como evitar ejercicio intenso durante episodios de alta contaminación, la reducción real de este factor depende sobre todo de políticas ambientales, urbanas y de salud pública.

¿Sirven las vitaminas o el omega-3 para prevenir la demencia?

La OMS no recomienda utilizar de forma sistemática vitaminas B o E, suplementos de omega-3 ni complejos multivitamínicos con el objetivo de prevenir el deterioro cognitivo en personas sin una deficiencia diagnosticada.

La evidencia disponible no demuestra que estos suplementos aporten un beneficio preventivo suficiente. Esto no significa que nunca estén indicados. Si existe un déficit de vitamina B12, folato u otro nutriente, debe estudiarse su causa y tratarse de forma adecuada.

En la práctica: tomar suplementos sin indicación no sustituye el control de la presión arterial, la actividad física, el abandono del tabaco ni el tratamiento de la pérdida auditiva.

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Cuándo consultar por problemas de memoria

Los olvidos ocasionales no significan necesariamente que exista una demencia. Con la edad puede disminuir la rapidez con la que se recupera determinada información, sin que esto afecte a la autonomía.

La situación cambia cuando los fallos son progresivos, se repiten con frecuencia o empiezan a interferir en la vida diaria. Perderse en lugares conocidos, repetir preguntas, olvidar la medicación, tener dificultades para gestionar pagos o necesitar ayuda en tareas antes habituales son señales que requieren valoración.

Además, no todos los problemas de memoria se deben a una enfermedad neurodegenerativa. La depresión, los trastornos del sueño, algunos medicamentos, las alteraciones tiroideas o determinados déficits nutricionales también pueden producir síntomas cognitivos.

Aviso sanitario: la información de este artículo tiene carácter formativo y no sustituye una valoración médica. Ante cambios cognitivos persistentes o pérdida de autonomía, es necesario consultar con un profesional sanitario.

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La prevención y el abordaje de la demencia requieren comprender cómo evolucionan las funciones cognitivas, detectar cambios relevantes y seleccionar intervenciones adaptadas a cada paciente.

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Preguntas frecuentes sobre la prevención de la demencia

¿La demencia puede prevenirse por completo?
No. Algunos factores pueden modificarse y ayudar a reducir el riesgo, pero también intervienen la edad, la genética y distintas enfermedades neurológicas.
¿Qué significa que el 45 % de los casos podría evitarse o retrasarse?
Es una estimación aplicada al conjunto de la población. No significa que cada persona pueda reducir su riesgo exactamente en ese porcentaje.
¿Hacer ejercicios mentales previene el Alzheimer?
La estimulación cognitiva puede formar parte de una estrategia saludable, pero ninguna actividad concreta ha demostrado prevenir por sí sola la enfermedad de Alzheimer.
¿Los audífonos reducen el riesgo de deterioro cognitivo?
Pueden formar parte de la estrategia preventiva en personas con pérdida auditiva, ya que mejoran la comunicación y pueden reducir el aislamiento social.
¿Conviene tomar vitaminas u omega-3?
La OMS no recomienda estos suplementos de forma sistemática para prevenir la demencia cuando no existe una deficiencia nutricional diagnosticada.

Referencias bibliográficas

World Health Organization. (2026). Risk reduction of cognitive decline and dementia: WHO guidelines (2.ª ed.). World Health Organization.

World Health Organization. (2026, 15 de julio). New WHO guidelines: Up to 45% of dementia risk could be prevented or delayed.