Tipos de vacunas: clasificación, acción y calendario vacunal

tipos de vacunas

La triple vírica, la vacuna frente al tétanos y una vacuna de ARN mensajero preparan al sistema inmunitario para responder ante una enfermedad, pero lo hacen de maneras diferentes. Su composición ayuda a explicar por qué cambian las pautas, cuánto puede durar la protección y qué precauciones hay que valorar antes de administrarlas.

¿Qué tipos de vacunas existen y cómo actúa cada uno? En este artículo reunimos sus diferencias más útiles en la práctica y las situamos dentro del calendario de vacunación de España en 2026.

¿Qué es una vacuna y cómo funciona?

Una vacuna es un medicamento biológico que presenta al sistema inmunitario un antígeno, o las instrucciones para producirlo, con el fin de generar una respuesta específica. Si más adelante se produce el contacto con el microorganismo, el organismo puede reconocerlo y responder con mayor rapidez.

En este proceso intervienen los linfocitos B, que producen anticuerpos, y los linfocitos T, que participan en distintos mecanismos de defensa. Tras la vacunación pueden permanecer células de memoria inmunológica. La protección obtenida depende de la vacuna y de la persona que la recibe: algunas reducen el riesgo de infección y otras destacan por disminuir la enfermedad grave y sus complicaciones.

Inmunización activa y pasiva: ¿cuál es la diferencia?

La vacunación es una forma de inmunización activa: el propio organismo desarrolla una respuesta frente al antígeno. En la inmunización pasiva, en cambio, se administran anticuerpos ya formados. Estos ofrecen protección rápida, pero no generan memoria inmunológica.

Esta distinción importa al leer el calendario vacunal. La protección de los lactantes frente al virus respiratorio sincitial (VRS) incluida en el calendario común de 2026 se realiza mediante un anticuerpo monoclonal. Es una inmunización pasiva, no una vacuna.

Clasificación de los tipos de vacunas

Las vacunas se clasifican según el material que contienen y la forma en que presentan el antígeno. La tecnología influye en la respuesta inmunitaria, aunque la pauta y las precauciones siempre deben valorarse para cada producto concreto.

Vacunas vivas atenuadas

Contienen microorganismos vivos cuya virulencia se ha reducido. Pueden replicarse de forma limitada y suelen generar una respuesta inmunitaria amplia y duradera. La triple vírica, la vacuna frente a la varicela y la de la fiebre amarilla pertenecen a este grupo.

Su capacidad de replicación exige valorar especialmente el embarazo y la inmunodepresión. En estas situaciones, determinadas vacunas vivas están contraindicadas.

Vacunas inactivadas

Se elaboran con microorganismos completos que han perdido su capacidad de replicarse. Entre sus ejemplos se encuentran determinadas vacunas frente a la hepatitis A, la rabia y la poliomielitis.

Como no contienen un agente capaz de reproducirse, pueden utilizarse en situaciones en las que una vacuna viva estaría contraindicada. En algunos casos necesitan varias dosis o recuerdos para mantener la protección.

Vacunas de subunidades y recombinantes

Utilizan antígenos seleccionados del microorganismo, generalmente proteínas. Estos componentes pueden obtenerse del patógeno o producirse mediante tecnología recombinante. Las vacunas frente a la hepatitis B y el virus del papiloma humano (VPH) son ejemplos conocidos.

Al contener solo una parte del agente infeccioso, no existe riesgo de replicación. Según el producto, pueden incorporar adyuvantes o necesitar varias dosis para reforzar la respuesta inmunitaria.

Vacunas de polisacáridos y conjugadas

Algunas bacterias tienen una cápsula formada por polisacáridos que puede utilizarse como antígeno. Los polisacáridos aislados generan poca memoria inmunológica y responden peor en lactantes.

En las vacunas conjugadas, el polisacárido se une a una proteína transportadora. Así mejora la respuesta durante los primeros años de vida. Esta tecnología se emplea frente a Haemophilus influenzae tipo b (Hib), el neumococo y el meningococo.

Vacunas de toxoides

En el tétanos y la difteria, una parte fundamental del daño procede de las toxinas bacterianas. Las vacunas de toxoides contienen esas toxinas inactivadas: ya no son tóxicas, pero conservan la capacidad de estimular la producción de anticuerpos que las neutralicen.

La protección puede disminuir con el tiempo. Por eso, además de la vacunación infantil, es necesario revisar los antecedentes vacunales durante la edad adulta.

Vacunas de ARN mensajero

Las vacunas de ARN mensajero (ARNm) aportan instrucciones para que las células produzcan temporalmente una proteína del patógeno. El sistema inmunitario reconoce esa proteína y desarrolla una respuesta frente a ella.

El ARNm actúa en el citoplasma y después se degrada. No necesita entrar en el núcleo celular, donde se encuentra el ADN. Esta tecnología se ha utilizado en determinadas vacunas frente a la COVID-19.

Vacunas de vector viral

También aportan instrucciones para producir un antígeno, pero utilizan como vehículo un virus modificado. Según la plataforma, el vector puede conservar o no capacidad de replicación.

Se han utilizado vectores virales en vacunas frente al ébola y en algunas desarrolladas frente a la COVID-19. La diferencia con las vacunas de ARNm está, entre otros aspectos, en el vehículo empleado para llevar la información a las células.

El desarrollo de estas plataformas está ligado a la biología molecular y la biotecnología sanitaria. Si te interesa profundizar en las técnicas que hay detrás de ellas, puedes consultar el Máster en Biotecnología Aplicada de INESALUD.

Tipo de vacuna Ejemplos Qué cambia en la práctica
Viva atenuada Triple vírica, varicela Hay que valorar especialmente embarazo e inmunodepresión.
Inactivada Hepatitis A, poliomielitis inactivada Puede necesitar varias dosis o recuerdos.
Subunidad o recombinante Hepatitis B, VPH Puede incorporar adyuvantes para reforzar la respuesta.
Conjugada Hib, neumococo, meningococo Mejora la respuesta frente a polisacáridos en lactantes.
Toxoide Tétanos, difteria La protección se dirige frente al efecto de la toxina.
ARNm Determinadas vacunas frente a la COVID-19 Las células producen temporalmente el antígeno.
Vector viral Ébola, algunas vacunas frente a la COVID-19 Un virus modificado transporta la información genética.

¿Por qué cambian las dosis y las contraindicaciones?

Una primera dosis no siempre genera protección suficiente. Las siguientes pueden aumentar la cantidad y calidad de los anticuerpos y consolidar la memoria inmunológica. Los recuerdos se administran cuando conviene recuperar una protección que ha disminuido con el tiempo. En otras vacunas, como las estacionales, también puede cambiar la composición para adaptarse a los microorganismos circulantes.

Entre las contraindicaciones que siempre deben comprobarse figura una reacción alérgica grave a una dosis previa o a un componente de la vacuna. Las vacunas vivas suelen estar contraindicadas durante el embarazo y en determinadas inmunodepresiones graves; las no vivas no presentan riesgo de replicación, aunque pueden generar una respuesta menor en pacientes inmunodeprimidos.

Antes de aplazar una dosis: un catarro leve, la toma de antibióticos o la lactancia no son, por sí solos, contraindicaciones generales. La decisión debe basarse en la ficha técnica, las recomendaciones vigentes y la situación clínica.

Calendario de vacunación en España en 2026

El calendario común de vacunación e inmunización recoge las recomendaciones acordadas para España a lo largo de toda la vida. Cada comunidad autónoma organiza su aplicación, por lo que las edades o estrategias de captación pueden presentar diferencias.

La tabla resume los principales hitos del calendario común recomendado para 2026. No incluye todas las indicaciones para grupos de riesgo ni permite reconstruir una pauta individual.

Edad o etapa Recomendaciones principales
Embarazo dTpa en cada embarazo desde la semana 27, preferiblemente en la 27 o la 28. Gripe y COVID-19 según las recomendaciones de temporada.
Nacimiento Hepatitis B e inmunoglobulina antihepatitis B en hijos de madres con AgHBs positivo y en los supuestos sin cribado indicados en el calendario.
2 meses Difteria, tétanos, tosferina, poliomielitis, Hib, hepatitis B, neumococo y meningococo B. La vacunación frente al rotavirus puede iniciarse a partir de las 6 semanas, según el producto.
4 meses Segundas dosis frente a difteria, tétanos, tosferina, poliomielitis, Hib y hepatitis B; vacunación frente a neumococo, meningococo B y meningococo C. Rotavirus según la pauta del producto.
11 meses Dosis frente a difteria, tétanos, tosferina, poliomielitis, Hib, hepatitis B y neumococo.
12 y 15 meses A los 12 meses: meningococo B y C y primera dosis de triple vírica. A los 15 meses: primera dosis frente a la varicela.
3-4 y 6 años Segundas dosis de triple vírica y varicela a los 3-4 años. A los 6 años, recuerdo frente a difteria, tétanos, tosferina y, según la pauta infantil previa, poliomielitis.
12 y 14 años VPH y meningococo ACWY a los 12 años; dosis de tétanos y difteria (Td) a los 14 años. También se contempla la captación de adolescentes con pautas incompletas.
Edad adulta Revisión de antecedentes y actualización de Td, triple vírica o varicela cuando corresponda; otras vacunas según las condiciones de riesgo.
65 años Vacunación frente al neumococo y el herpes zóster, además de la revisión de Td.
Cada temporada Gripe entre los 6 y 59 meses y desde los 60 años. Las recomendaciones frente a la COVID-19 para personas mayores se concretan según la temporada.

Siglas del calendario: dTpa indica difteria, tétanos y tosferina con menor carga antigénica; Td, tétanos y difteria; Hib, Haemophilus influenzae tipo b; y VPH, virus del papiloma humano.

El calendario también incluye la inmunización pasiva frente al VRS con un anticuerpo monoclonal en lactantes durante su primera temporada. En los nacidos entre octubre y marzo se recomienda administrarlo de forma muy precoz, preferiblemente en las primeras 24-48 horas.

¿Qué ocurre si faltan dosis o existe una condición de riesgo?

Una pauta incompleta no se resuelve leyendo solo la edad del calendario. Hay que revisar las dosis documentadas y consultar el calendario acelerado y las recomendaciones para grupos de riesgo. La inmunodepresión, la asplenia, los trasplantes, determinadas enfermedades crónicas y algunas exposiciones laborales pueden modificar la indicación o el momento de administración.

La vacunación del viajero requiere igualmente una valoración específica según el destino, la duración del viaje, las actividades previstas y los antecedentes de la persona. Conviene realizarla con antelación porque algunas vacunas necesitan varias dosis.

Administración y conservación de las vacunas

Antes de administrar una vacuna hay que revisar los antecedentes, confirmar la indicación y comprobar tanto las posibles contraindicaciones como el estado del producto. Muchas vacunas se conservan refrigeradas entre 2 y 8 °C, pero la temperatura y la estabilidad tras la apertura o reconstitución deben verificarse en la ficha técnica de cada una.

Una desviación de temperatura puede afectar a la potencia sin alterar el aspecto de la vacuna. En ese caso, las dosis afectadas deben identificarse y mantenerse separadas hasta que se evalúe la incidencia.

Tras la administración se registran, entre otros datos, la vacuna, la fecha, la dosis y el lote. Esta trazabilidad permite revisar pautas y actuar ante una alerta. Las sospechas de reacciones adversas pueden comunicarse mediante NotificaRAM, sin necesidad de demostrar previamente que la vacuna haya sido la causa.

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Preguntas frecuentes sobre los tipos de vacunas

¿Qué diferencia hay entre una vacuna atenuada y una inactivada?

La vacuna atenuada contiene un microorganismo vivo cuya virulencia se ha reducido. La inactivada contiene un patógeno que ha perdido la capacidad de replicarse. Esa diferencia influye en la respuesta y en las precauciones de uso.

¿Las vacunas de ARNm modifican el ADN?

No. El ARNm actúa en el citoplasma, donde proporciona instrucciones para producir temporalmente el antígeno. Después se degrada y no necesita entrar en el núcleo celular.

¿Puede vacunarse una persona inmunodeprimida?

En muchos casos sí, especialmente con vacunas no vivas, aunque la respuesta puede ser menor. Algunas vacunas vivas están contraindicadas en determinadas inmunodepresiones. La pauta debe ajustarse al diagnóstico y al tratamiento.

¿El calendario vacunal es igual en toda España?

Existe un calendario común acordado para todo el país. Cada comunidad autónoma organiza su aplicación y puede introducir diferencias en determinadas edades o estrategias de captación.

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Este contenido tiene carácter informativo. La indicación y administración de vacunas deben ajustarse a la ficha técnica, las recomendaciones oficiales y la situación clínica de cada persona.

Referencias bibliográficas

Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. (2025). Vacunas.

Ministerio de Sanidad. (2025). Calendario común de vacunación e inmunización a lo largo de toda la vida. Calendario recomendado año 2026.

Organización Mundial de la Salud. (2020). ¿Cómo actúan las vacunas?.

Organización Mundial de la Salud. (2021). Los distintos tipos de vacunas que existen.

Cuidar bien no admite esperas. Ni dudas.